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El himno del Municipio de Ecatepec: Entrevista con los creadores.

Familia Gallegos Chávez. De izquierda a derecha: José de Jesús Gallegos Chávez (hijo), Adalberto Gallegos Vivanco (padre) y César Alberto Gallegos Chávez (hijo).

Inauguramos este blog con una entrevista relizada a los ganadores del concurso para la creación del himno del Municipio de Ecatepec, quienes fueron anunciados como tales el 10 de agosto del presente año (2022). 

    Los ganadores Adalberto Gallegos Vivanco, César Alberto Gallegos Chávez y José de Jesús Gallegos Chávez conforman una familia. El primero es el padre y sus dos hijos, residentes del municipio desde hace varias décadas. Personas trabajadoras que día a día tratan de dejar su huella entre los habitantes de Ecatepec.  

    Muchos de los países americanos que obtuvieron su libertad durante principios del siglo XIX, al ardor de las guerras de independencia, crearon sus himnos durante el periodo conocido como el Romanticismo. Era el momento perfecto para exaltar e idealizar los sentimientos de nacionalismo, las tradiciones locales de un pueblo o los lugares exóticos en el extranjero. El caso de los ganadores del himno de Ecatepec resulta un tanto romántico, ya que fue un trabajo en equipo realizado por un padre y sus dos hijos, producto de una escena familiar que bien podría caracterizar a los ecatepenses. Es un ambiente digno del Romanticismo

    Encontrarás aquí, estimado lector, una extensa entrevista realizada el 10 de septiembre para dar a concocer a dichos autores que han aportado la creación de un himno al municipio. La entrevsita es larga, pues tiene el objetivo de realizar un cuadro más acabado de los autores, conocer sus ideales, carácter y visión del municpio, características que plasmaron en su trabajo. Te los presento aquí, lector, y llega hasta donde la curiosidad te permita. 

Juan Carlos Torres López

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Entrevista a los creadores del himno

Cronista: ¿Podrían decirnos sus nombres, edades y profesiones a las que se dedican, una breve descripción de cómo es su vida?

Adalberto: Mi nombre es Adalberto Gallegos Vivanco y soy originario del estado de Michoacán. Actualmente mi actividad principal es el comercio, conjuntamente desarrollamos alguna actividad en materia de asesoría jurídica, fiscal y administrativa. Tengo 66 años. Llegué al municipio de Ecatepec a trabajar en 1973, dependía de un patrón, al cual le agradezco mucho también el apoyo, porque nos trajo por diferentes mercados. Y luego llegué aquí como padre de familia hace aproximadamente 40 años.

César: Yo me llamo César Alberto Gallegos Chávez, tengo 25 años, soy estudiante y soy un poco músico. A lo que me dedico es a eso, a la escuela y a la música, tengo una banda de rock. Y me ocupo en hacer eventos y lo de la escuela.

José: Soy José de Jesús Gallegos Chávez, tengo 34 años, yo soy comerciantes, todo el día me la paso trabajando en lo mismo. También estoy en los propósitos de seguir estudiando.

Cronista: ¿Cuántos años llevan residiendo en Ecatepec y en qué parte?

Adalberto: Hace 40 años aproximadamente llegué a la colonia Granjas Villa de Guadalupe, años después vivimos en la colonia El Chamizal, estuvimos algún tiempo habitando en Valle de Aragón 3ª Sección, igual aquí en Ecatepec. Y aquí, en este lugar donde estamos [Xalostoc], llevamos 12 años viviendo, se puede decir que todos esos 40 años no nos hemos salido de una misma zona que está próxima a donde nosotros desarrollamos nuestra actividad laboral. Somos actualmente locatarios de mercado público municipal, mi esposa lo ha sido también, y pues en el caso de uno de mis hijos, él ha estado también en esa actividad.

Cronista: ¿Por qué eligió Ecatepec para vivir?

Adalberto: La razón de estar en Ecatepec ocurre como a muchos mexicanos que, al no encontrar las oportunidades de desarrollo en su tierra natal, deciden desplazarse. La primera migración que hicimos fue a CDMX. Yo no omito mencionar que mis padres eran gente de provincia, campesinos, agricultores, no tenían los medios para obtener las fuentes necesarias de subsistencia, entonces, se trasladaron a la CDMX. Yo desarrollaba la actividad de albañilería, con mi padre, y de comercio, y tuve la oportunidad de que me ofrecieran trabajo acá en Ecatepec. Una vez que obtuvimos esa actividad, la intercalamos con el trabajo de la construcción también.

            Finalmente, yo formé una familia y regresé a la actividad comercial tratando de cumplir con la responsabilidad de padre de familia. Incursioné en la iniciativa privada, pero decidí cambiar. En ese tiempo había yo iniciado mi formación en la Universidad, en la Facultad de Contaduría y Administración, pero por la necesidad propia de ser responsable ya de una familia, fuimos incursionando en la actividad de auxiliar de contabilidad en la iniciativa privada, pero también el comercio me ofrecía mejores condiciones económicas para ir sufragando los gastos de la familia. Nos volvimos concesionarios de algunos locales en los mercados y es como decidí, junto con mi esposa, asentar nuestra habitación aquí en el municipio de Ecatepec porque era algo que nos quedaba cerca de nuestras fuentes de trabajo. Esta zona se llama Villa de Guadalupe Xalostoc.

Cronista: ¿Qué experiencia previa tienen en el ámbito de la composición, la música y la poesía?, o ¿es la primera vez?

José: Bueno, sobre la composición musical o sobre la poesía no teníamos experiencia, sino por trabajos escolares. Mi papá era el que nos decía “a ver, ahí te voy diciendo y tú ahí vas escribiendo” más o menos, pero una preparación formal, no.

César: Soy un poco músico, llevo casi 10 años tocando rock, varios géneros alternativos, y pues en cuanto a la música, sí tengo algo de experiencia, y en las letras poquito. Pero ahora sí que, el de la mente brillante [risas] es mi papá.

Adalberto: Como comentaban mis hijos, tanto como componer o tener ya una preparación en la música o en la poesía, pues no. En la escuela, en la primaria, en la secundaria, nos piden trabajos y tuvimos que estructurar alguna poesía, declamarla, pero ya un trabajo serio no habíamos tenido la experiencia. Me gusta, sí, a veces, cantar en la regadera, cantar en karaoke [risas] y pues trato de entender el cómo interpretar lo mejor posible las composiciones de algunos artistas. Eso tal vez nos ayudó un poco para tener la visión de algunas cuestiones, pero desarrollar un trabajo así de manera tan profesional, tan responsable, no lo habíamos tenido, desde luego tampoco habíamos trabajado en equipo.

Cronista: ¿Cómo se enteraron de la convocatoria?

César: Bueno, yo estoy estudiando ahí en San Cristóbal, estoy en un programa de preparatoria abierta, y afuerita de la oficina de educación, a ladito en Cultura, había un letrero que traía las bases de la convocatoria, y yo me fijé y le dije a mi papá “mira, vamos a hacer esto”. La vi ahí y dije “vamos a intentarlo”.

Adalberto: Dentro de las actividades que desarrollo está la representación social, de alguna forma, de los mercados públicos, y por naturaleza de la misma actividad frecuento el área de la coordinación de mercados, tianguis y vía pública. Ahí también estaba colocada una convocatoria, la colocaron a principios de julio, y aunque la había visto, no había tenido el interés. Pero viendo los requisitos, creí reunirlos.

            Cuando ellos me dicen que vieron la convocatoria y que surge esa chispa, esa idea de participar, es que le digo “yo también ya la había visto”. Cuando nos enteramos en conjunto, fue el día 12 de julio, a pesar de que la convocatoria había sido publicada con anticipación, y una de las bases decía que teníamos que tramitar nuestra constancia de residencia, ese día ya no lo pudimos hacer. Al día siguiente había que tener fotografías, documentos, las actas y todo lo demás. Nos presentamos.  

Cronista: ¿Cuáles fueron las etapas del proceso creativo para la composición y cómo las describirían?

Adalberto: Una vez ya inscritos empieza el trabajo fuerte, ¿por qué?, porque el tiempo que nos estaban marcando para la entrega de la obra lo veíamos un poco ceñido. Entonces había que ponernos de acuerdo para empezar a trabajar. Inclusive, en una ocasión, no recuerdo qué día, fuimos a la Casa de Morelos, la primera ocasión fue un lunes y nos dijeron “hoy no se abre” [risas]. En lo personal yo ya la conocía, pero dentro de las bases se nos mencionaba que había que señalar la relevancia de la Casa de Morelos, el Ehecatl, el albardón que ya habíamos recorrido en toda su extensión. Para tener una noción, habíamos tomado unas fotografías que incluso nosotros pensábamos insertar en el trabajo, pero mejor nos abstuvimos.

            La población donde yo nací, forma parte del municipio de Nocupétaro de Morelos, precisamente en reconocimiento a Morelos, pero era una población muy pequeña. Conocía yo la historia del Municipio de Nocupétaro de Morelos, que también se llama Carácuaro de Morelos, precisamente reconociéndole por un lado el que el cura Morelos haya estado como párroco de estas dos poblaciones, pero además porque tiene que ver mucho con lo que fue la vida de Morelos posterior a esto. Entonces, ya traía yo esa información, pero yo me decía, pues sí es importante, pero necesitamos nutrir más lo que fue la obra, la vida de Morelos, el gesto y todo, y eso está en la Casa de Morelos precisamente, a lo mejor en los pasajes y documentos que se conservan en ese recinto. 

            Del albarradón quizá había que estudiar un poquito más la historia, cómo fue concebido, por qué se construyó. Y el Ehecatl, ya lo conocíamos todos los que estamos aquí, por diferentes situaciones, a veces por tareas escolares o por algunos eventos. Por ejemplo, yo frecuentaba la dirección de ecología, y esa está ahí precisamente subiendo el Ehecatl.

            Entonces fue como tener esos datos y tratar de darle la estructura de himno. Escuchamos también himnos clásicos: la Marsellesa, el Himno Nacional Mexicano por su puesto, el del Estado de México y otros himnos en donde, conociendo qué es lo que persigue la mayoría de los himnos, a la mejor resaltar gestas históricas, épicas, quizá también ser el impulso, el motivo para que la gente se sienta identificada con lo que ahí nos está dando como mensaje el himno. Entonces, eso fue parte de los trabajos de investigación tanto en documentos como en físico y, obviamente, teníamos que hacer los recorridos.

            Me hubiera gustado ir a los pueblos tradicionales, pero previendo estos tiempos que nos marcaba la convocatoria y la duración del himno, no tuvimos oportunidad. Quisiéramos que la gente se sintiera identificada tomando en cuenta estos pueblos en este himno para que a cada uno le generara el arraigo, a lo mejor en el verso o la estrofa que le correspondiera a cada uno de los pueblos. Y sí, conocemos algunos, nos faltaron visitar otros pueblos para conocer, cada uno tiene su propia historia, a veces decir por qué se llama Santa Clara Coatitla, San Isidro Atlauhtenco, pues tiene su base en el náhuatl y a lo mejor San Isidro fue colocado por las misiones que llegaron, los agustinos, los jesuitas, frailes que vinieron a traer la formación religiosa católica. Eso era parte con lo que nosotros iniciábamos este trabajo de recopilación de información y en las tardes, en las noches, en las mañanas, así como estamos hora aquí, nos reuníamos a comentar eso: “a ver, aquí podría quedar esta frase, este verso”, y era a veces materia de controversia (no muy grande) dar el razonamiento de por qué o qué quisimos plasmar en cada uno de los versos.

José: Más que nada era la presión para entrar a tiempo a la convocatoria, entregar todos los documentos y luego estar investigando, “a ver yo traigo esta idea, yo estuve investigando, fui allá al albarradón y vi esto, no espera, vamos a empezar primero con esto…” cosas así, y como dice mi papá, no era así como controversia, pero sí tratar de acoplarnos “a ver tú pon eso, tú lo tuyo y a ver ahora cómo lo unimos, a ver cómo va quedando” y al otro día “ a ver, sabes qué, no me gustó esto, vamos a cambiarlo, vamos a poner esto…”, así fue.

César: De hecho, recuerdo una vez que estábamos en la Casa de Morelos leyendo un documento, y mi papá dijo “oye, ¿en el himno ya se habla acerca de esto?, no pues que no” y entonces “vamos a ponerlo también”, y así varias veces, en la mañana, en la noche. Había veces que mi papá se despertaba en la madrugada a seguir escribiendo, bueno, a cambiarle cosas al borrador.

Adalberto: Los recorridos formaban parte de nuestro trabajo, pues visitamos a la gente de los mercados. Para nosotros, fue fundamental la gente en los mercados, porque ahí fue donde comprobamos, contrario a lo que piensen algunas mentes negativas, yo lo diría, que tienen la convicción de que no hay gente con valores, que los valores existen y han existido siempre, y la gente [con valores] siempre ha existido y va a sembrar esa semillita a otros lugares. El hecho de convivir con la gente de los mercados nos permitía visualizar eso que se quería resaltar de los valores de nuestra gente, y gente en general, porque nos toca la suerte de convivir, sin demeritar la capacidad económica o la instrucción que cada quien tenga, y encontramos valores en la gente y esa parte la traíamos al himno. Esos recorridos también los aprovechábamos para observar otros detalles que no teníamos a primera vista, adecuando los horarios de todos para poder aprovechar esos momentos que quizá podríamos llamar de tiempo libre.

Cronista: ¿Cómo fue la experiencia de trabajar en familia en este proyecto, hubo acuerdos y discrepancias?

José: Yo creo que fue como dice mi papá, querer incluir la historia de cada pueblo, pero no nos daban espacio suficiente las estrofas, y uno se quedaba así como de “bueno”. Pero sí, todo iba encajando, porque precisamente íbamos a eso, a formar equipo y sabemos que formar un equipo es tener coordinación, sabemos que cada quien tiene ideas distintas, pero llegábamos a acuerdos.

Adalberto: Yo añadiría algo. En realidad, a veces, siendo honestos, quizá en las actividades pasaba que decían “híjole, es que tenía que ir a ensayar” [risas], y teníamos que robar algo de espacio o ajustarnos también a esos tiempos para tratar de no interrumpir las actividades de todos durante el trabajo en equipo. Y en realidad, la idea del trabajo en equipo la concebimos así desde el principio, sabíamos que había gente que sí tenía mucho conocimiento y preparación, y nosotros reconociendo esa insipiencia de nuestra parte, nos dijimos “es que tenemos que hacer un esfuerzo que quizá a los otros no les está costando mucho”. Ese esfuerzo incluía también compaginar tiempos y que coincidiéramos. También estaba la posibilidad de que, en algún momento, sin llegar a exaltarnos, pensáramos que algo en el himno no quedaba y decirnos: “creo que tengo está idea”, ¿por qué no?, a lo mejor no se me ocurría a mí sino a él y tratábamos de irlo adecuando.

Cronista: ¿Cuál fue su expectativa cuando entregaron el himno? ¿Creyeron que ganarían o estaban algo inseguros por pensar que habría propuestas mejores?

José: Yo creo que, como todos, íbamos con esa expectativa de que sí queremos ganar, íbamos con la mentalidad, pero más que nada con la mentalidad de que íbamos a quedar para la historia.

César: Yo la verdad sí creí que ganaríamos, después de todo el esfuerzo, dije “sí”, se tiene que recompensar porque no es normal [risas].

Adalberto: Miren, pareciera a la óptica del ciudadano, y hasta vimos algunas críticas en la página del gobierno, que se pensara que nuestra expectativa, nuestra visión fuera el lado económico, y yo lo he dicho, en realidad yo creo que a nadie le cae mal cualquier dinero, pero en sí mismo, el propósito principal ha sido un lema que yo he seguido: “hay que tratar de ser el mejor, no importa la actividad a la que te dediques” y yo se lo he dicho a mis hijos, si tú quieres ser el mejor barrendero, sin problema, el mejor músico, sin problema, esfuérzate para que seas el mejor. Obviamente, reconociendo que había participantes con más experiencia en esto, nuestro trabajo implicó para nosotros hacer un mayor esfuerzo para lograr ser mejores.

            Sí teníamos, en lo personal, la expectativa de ganar, pero aclaramos, para que no se piense en la parte económica, lo que teníamos en cuenta era la trascendencia histórica. Por su puesto, cuando nos preguntan ¿qué sentimiento les inspira el haber ganado? Realmente no encontramos palabras para describirlo, principalmente el hecho de trascender en la historia de Ecatepec, yo creo que es el más grande premio y sentimiento. Más porque el himno resalta los valores de la gente, no se está resaltando a ningún partido político ni a ningún gobierno en particular, sino un incentivo para que nosotros, todos los ecatepenses, lo sintamos como un aliciente. Eso es lo que nosotros quisiéramos encontrar en un himno, el trabajo, la paz y la fraternidad, todo lo que ahí se menciona, y sobre todo la unión, que sí la hemos visto en determinados momentos. Yo creo que el hecho de que hayamos formado equipo es precisamente para expresar a todo el que escuche o entone el himno que con unión se pueden lograr todos los objetivos.

Cronista: ¿Cuáles fueron sus modelos o la inspiración en la que se basaron para la composición del himno?

Adalberto: Cuando Francisco Gonzáles Bocanegra crea nuestro himno nacional, está muy fresca la lucha de independencia, es decir, no había pasado mucho tiempo y obviamente la gente se identificaba con esas hazañas, esas frases, esas palabras. Nosotros al estructurar el himno como lo hicimos pretendíamos que, aunado al esfuerzo de las instituciones educativas, se viera como posibilidad no sólo que lo escucharan o entonaran en las ceremonias, sino que también les pudieran preguntar a los jóvenes ¿qué entiendes por esta palabra?, o ¿qué quisieron decir los autores? Que el himno fuera de más fácil asimilación para quien lo lea.

            Entonces procuramos hacer [el himno] con un lenguaje simple, pero sin dejar de darle un sentido poético y elevado a los versos, porque también hay que reconocer dichas cualidades y también alejarnos un poco del hablar de la sangre y de la muerte, sí valorar esas aportaciones en los himnos pasados, pero ya no tenemos que recurrir a esas ideas nuevamente. Un ejemplo de esto se encuentra en uno de los versos de la última estrofa, donde hablamos qué son las armas del ciudadano actualmente: las manos y las mentes. Las nuevas generaciones ya no tenemos que recurrir a la espada, al cañón, al fusil y a todas esas cosas.

Cronista: ¿Cómo estructuraron su himno y qué temas incluyeron?

Adalberto: De acuerdo con las bases de la convocatoria y otro poco lo que nuestro bando municipal ha establecido, teníamos que partir de Ecatepec y que la gente pudiera saber por qué se llama Ecatepec de Morelos, derivado de Ehecatl. Quizá en algún momento, nosotros hubiéramos querido decir que el Ehecatl es el dios Quetzalcóatl, es decir, para que la gente se identificara más. Y sí quisimos hacerlo en esa combinación de reconocer el origen y raíz del nombre Ehecatl relacionándolo con el Cerro del Ehecatl y unir eso con la Casa de Morelos y el por qué se le denomina Ecatepec de Morelos, reconociéndole también al héroe nacional, como se ve en la inscripción de la Casa de Morelos: “La patria agradecida…”. El propósito era enlazar esos dos elementos, lo que es la raíz indígena y el porqué de Morelos. Que en algún momento resaltábamos la frase de Morelos, y que también se preguntara la gente “¿dónde está esa frase?” o “¿quién la dijo?”. En realidad, fue un tanto relacionando los dos aspectos, pero también parte de la historia, es como quisimos entrelazarlo.

            En el caso del albarradón, en lo personal, en lo que nosotros investigamos, no encontrábamos datos certeros, pero consideramos que sí pudieron existir vestigios arqueológicos de nuestros ancestros, sobre todo por descubrimientos que hicieron en tiempos recientes de los petroglifos que hay en ese famoso dique con puerta, que ahora es una capilla a San Miguel. Y no sería raro que existieran esas edificaciones, esos vestigios arqueológicos, porque sabemos también cómo fueron edificando los conquistadores acá, lo hemos visto en descubrimientos allá en el Templo Mayor de los mexicas. Hubiéramos querido ser más descriptivos en todo esto de la historia del albarradón, pero no teníamos mucho espacio. Al mencionarlo queríamos que sirviera de motivación al mismo escucha del himno y cuestionara “¿qué hay ahí?, ¿qué existe?”.

            Esa fue la pretensión. Por un lado, enlazar la denominación del mismo municipio con lo que viene posteriormente, ¿por qué de Morelos?, precisamente en reconocimiento de Morelos. Y sí tratamos de ajustarnos un poco a la historia, pero no como una secuencia cronológica. Tratamos que así quedara plasmado.

Cronista: ¿Resultó difícil fijar la versión final, o tuvieron más ideas que dejaron a un lado?

Adalberto: Esa parte la estuvimos debatiendo aquí, la del puro coro, la primera estrofa sobre todo del coro, porque quizás él decía: “Ecatepenses vayamos unidos por vientos”; entonces a lo mejor él decía: “Ecatepenses volemos por el viento”, es decir, tratábamos nosotros de darle el sentido que queríamos, que la gente entendiera la motivación. Yo les diría “Ecatepenses vamos unidos por vientos”, el impulso, pero a la mejor él decía de nuevo “volemos unidos por vientos”. Fue un poco, no complicado, sino difícil de que coincidiéramos de alguna manera en esa parte. Lo que decíamos era “¿por qué por vientos?”; cuando nos metimos también a estudiar la historia del Quinto Sol y por qué se relacionaba Ehecatl con Quetzalcóatl, sabemos que es porque es el creador que le da el aliento a todos los seres y al mismo tiempo nos dice la historia que era ese soplo que hacen que las nubes se muevan y germine la tierra, es decir, tratamos de incluir eso, y fue ahí donde se nos dificultó un poco el coro.

José: Pues, yo platicaba con mi papá una vez que, acá por lo que es la autopista está el centinela o el guardián, y me comentaba que ese fue precisamente la personificación del Ehecatl. Hubiera estado bien incluirlo, pero por cuestiones que ya mencionamos, no hubo espacio.

Cronista: ¿Cuál fue su reacción al saberse ganadores de la convocatoria?

Adalberto: La noticia me agarró aquí en la casa, César estaba en su habitación, José estaba en su casa. Entonces, pues me marcan para decirme: “los están citando en el Salón Morelos a las 11 am para dar a conocer que ustedes fueron los ganadores de la letra del himno. Obviamente el primer impacto vino para mí, después ya les dije que nos estaban citando en el H. Ayuntamiento. Para mí, aunque era lo deseado, si fue de momento algo indescriptible, hasta mi esposa me dijo “tranquilo, sereno”, porque de alguna manera a ella le tocaban también esas noches de desvelo en que yo me levantaba, y justamente pensando que para que no se me pasara la idea, hacía la modificación acá en los archivos y ya en la mañana lo comentaba con ellos, “¿qué les parece?, hicimos esto y lo estuve pensando, creo que esto debe ser adecuado de esta manera...” por eso ella decía “tranquilo y serénate”. Cuando se los comunico a ellos, cada uno pudo tener su propia reacción.

César: Yo ni me lo creía, y le pregunté a mi papá ¿sí te hablaron para eso? O ¿Por qué nos hablaron para eso?

José: ¿O todavía es para deliberar? Estábamos con esa expectativa. Todavía hasta la fecha no hay palabras para describir la emoción.

Cronista: ¿Qué significa para ustedes ser los autores del himno del municipio?

José: Para mí es quedar en la historia de Ecatepec, me emociona mucho ese tipo de cosas, el quedar en la historia. El haber trabajado con mi papá y mi hermano es algo muy bonito para mí, porque… sí hemos tenido convivencia, pero no en un trabajo de tal magnitud. Ahora que quedamos los tres, me gusta mucho cuando mis hijas me preguntan “¿vamos a cantar el himno?”, es muy bonito, muy emocionante, el quedar en parte de la historia.

César: A la mejor en algún momento hasta el apellido va a salir en los libros de formación cívica. Sí es algo muy grande, muy bonito, creo que no hay palabras para describirlo. No sólo mi papá, él o yo, sino los tres en conjunto, realzando el apellido de la familia. Es algo muy grande.

Adalberto: Para mí significa el premio al esfuerzo de todos y al mismo tiempo una responsabilidad social porque nuestra intención era contribuir con un granito de arena a lo que nosotros deseamos como familia y como ciudadanos, pero al mismo tiempo nos obliga a superarnos. Tal vez pensamos que estamos haciendo lo correcto y con eso quedamos satisfechos, pero creo que es el punto de partida para demostrarles a todos los ecatepenses que trabajando en equipo y unidad se pueden hacer muchas cosas. En la medida que cada uno de nosotros pongamos un esfuerzo, puede dar resultados, seguramente cuando se planean y son objetivos positivos los puede logara cualquier ciudadano. Lo que el himno pretende es decirle al ciudadano “tú puedes”. Es bueno que esperemos la solidaridad, pero no necesariamente que tú no lo puedas hacer. Yo creo que sí se pueden lograr muchas cosas y tenemos claros ejemplos de gente que individualmente destaca, pero pienso que, si deseamos un bien común para todos, si lo hacemos en equipo puede dar mejor resultado. Por lo tanto, nosotros como creadores del himno y de los mensajes que manda, tenemos que predicar con el ejemplo de alguna manera y demostrarle a la gente que existen valores. Al final, mostrarles que existen esfuerzos, que existen manos también dispuestas a ayudar, y que si lo hacemos en equipo y en conjunto debe de dar un buen resultado.

Cronista: ¿Qué planes y expectativas tienen a futuro después de este logro?

César: yo pienso seguir en la música, seguir estudiando, terminar una carrera en psicología y juntar esas dos disciplinas, la música y la psicología. Creo que se puede hacer algo grande con eso, entonces es mi meta.

José: Me gustaría concluir los estudios que tengo pausados, seguir trabajando con forme a los valores que se están indicando en el himno. Nadie en el mundo es perfecto, pero podemos cambiar, dar un poco más, siempre se puede dar un poquito más y seguir con las actividades cotidianas.

Adalberto: Dentro se mis expectativas está la difusión del mensaje que el himno pueda contener para cada uno de los que habitamos aquí, en Ecatepec. Yo le agradezco en particular a mi familia porque también ellos nos estimulaban desde el momento que presentábamos el borrador, el proyecto. Una de mis hijas decía “yo creo que con ese deseo y ese propósito van a ganar”, y ese era ya un aliciente inmediato para no defraudarlos. En ese sentido, como ciudadanos, tampoco defraudar a la gente. Dios nos ha dado oportunidad de tener este mérito. Para mí, la vida es un diario aprendizaje, quizá en el aula, en la universidad aprendemos muchas cosas y hay que agradecer, pero en la vida se aprende mucho y ese aprender es a lo que yo aspiraría, es decir, quiero continuar aprendiendo. Y si tenemos más éxitos, pues compartirlos y que la gente sepa que las cosas se pueden hacer.



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